Queridos hermanos y hermanas:

Después de los retratos de Felipe, Matías, Tomás y María Magdalena, hoy la atención se centra en Judas Iscariote.

No sabemos mucho sobre el Judas histórico además del hecho de que él era uno de los doce apóstoles y entregó a Jesús a las autoridades, precipitando así la muerte de Jesús.

El beso de Judas sigue siendo en las culturas cristiana y occidental sinónimo de máxima traición.

El beso como saludo se relata en las páginas de las Sagradas Escrituras (Génesis 33: 4, 2 Samuel 20: 9). La comunidad cristiana primitiva también adoptó el beso como una forma de amistad, saludo afectuoso y compañerismo (Lucas 7: 38.45; Romanos 16:16; 1 Corintios 16:20). Según la literatura de Sabiduría, los enemigos también usan besos para traicionar a otros (Proverbios 27: 6; Eclesiástico 29: 5).

Podemos encontrar a “Judas” en todos los ámbitos de la vida: en una familia, parroquia, diócesis, escuela, universidad, ejército, lugar de trabajo, vecindario y cada nación. Un cónyuge puede ser traicionado por un cónyuge, un sacerdote por un obispo, un amigo por un viejo amigo, un soldado por un hermano de armas, un trabajador por un compañero de trabajo, los padres por sus hijos, los ciudadanos por el gobierno, etc. Cuando eso sucede, uno no puede permitirse caer en la desesperación o la depresión. Necesitamos permanecer fuertes y fieles a nosotros mismos en todo lo que hacemos.

Con bendiciones,

Padre Ryszard