Hoy, los católicos cristianos celebran el Vigésimo Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario.
En este día, el tema común de los pasajes de las Escrituras es el de “perdón”. No sólo los pasajes hablan de cómo Dios nos perdona, sino que también muestran que debemos imitar a Dios perdonando a los demás.
En la lectura de Siracidé, por ejemplo, escuchamos cómo la ira es una cosa odiosa. Desafortunadamente, el pecador abraza la ira fuertemente. La Escritura, sin embargo, dice:

El picador se aferra a ellas. El señor se vengara del vengativo,

Y llevara rigurosa cuanta de sus pecados.

            Perdona la ofensa a tu prójimo,

y así, cuando pidas perdón se te perdonaran tus pecados.

Si un hombre le guarda rancor a otro

            ¿Le puede acaso pedir la salud al Señor??

El que no tiene compasión de un semejante,

            ¿Cómo pide perdón de sus pecados?

Cuando el hombre que guarda rancor pide a dios el perdón de sus pecados ¿hallara quien interceda por el?

Piensa en tu fin y deja de odiar, y guarda los mandamientos!

Ten presentes lo mandamientos y no guardes rancor a tu prójimo;

Recuerda la alianza del Altísimo y pasa por alto las ofensas (Siracidé 27: 20; 28: 1-4, 6-7).

            Perdonar a otros es un mandamiento cristiano difícil. Tal vez por eso no ha habido políticos en nuestra nación clamando para grabarlo en una piedra o colgarlo en un tribunal. Pero, no obstante, es un mandamiento cristiano, y es algo que los catequistas se esfuerzan por enseñar en sus clases de formación de fe.

Hoy nos enfocaremos en un catequista católico que no sólo enseñó a los estudiantes la Fe, sino que la vivió de manera muy dramática. Su nombre era Pedro To Rot (pronunciado Toe Rote).

Pedro, el tercero de seis niños, nació alrededor del 1912 en Nueva Pomerania, Nueva Guinea. Su padre, Angelo, era el jefe del pueblo, y su madre era María. Tanto Angelo como María se habían convertido en cristianos católicos en el 1898, y eran personas muy devotas.

Pedro era el hijo favorito de Angelo, y trató de prepararlo como líder. Cuando Pedro tenía siete años, Angelo envió a Pedro a la escuela aunque la escuela no era requerida en esos días. Pedro era un estudiante muy capaz, y siempre estaba dispuesto a ayudar a los necesitados. Por ejemplo, era conocido por subirse a las matas de coco para obtener cocos para personas mayores que no podían hacerlo.

Cuando tenía 18 años, el párroco, un misionero del Sagrado Corazón, le preguntó a Angelo si Pedro podía estudiar para ser sacerdote. Sin embargo, Angelo, dijo que era demasiado pronto en la historia para un nativo de Nueva Guinea para convertirse en un sacerdote. Angelo accedió a permitir que Pedro estudiara para convertirse en catequista, por lo que Pedro fue a la Escuela Catequista de Taliligap que los Misioneros del Sagrado Corazón corrieron.

Después de su tercer año en la escuela de catequistas, Pedro regresó a su pueblo de Rakunai y, a los 21 años, se convirtió en el catequista más joven. No sólo enseñó en la escuela parroquial, sino que también visitó y oró con los enfermos.

Cuando tenía 24 años, se casó con una mujer llamada Paula, y juntos tuvieron dos hijos.

En enero del 1942, la guerra llegó a Nueva Guinea, y los japoneses aterrizaron en la isla donde vivían Pedro y Paula. Los soldados enviaron a los sacerdotes misioneros a un campo de prisioneros. Antes de partir, el párroco de Pedro le dijo: “Dejo aquí todo mi trabajo en tus manos. Cuida bien de estas personas. Ayúdalos, para que no se olviden de Dios. ”

Pedro hizo lo mismo que el sacerdote instruyó. Visitó a los enfermos, oró con los moribundos, enseñó a los niños y los adultos, y alentó a los que tenían miedo de la guerra.

Pedro también reunía a las personas en un lugar cada día para la oración. Sin embargo, a medida que aumentaban los bombardeos, se dio cuenta de que era demasiado peligroso tener a muchas personas en un solo lugar. Por lo tanto, estableció pequeños grupos que se reunirían en diferentes lugares para orar y apoyarse mutuamente.

Desafortunadamente, los espías japoneses lo vigilaron y se dieron cuenta que Pedro seguía guiando al pueblo en oración, y fue encarcelado. El 7 de julio del 1945, cuando tenía 32 o 33 años de edad, los japoneses mataron a Pedro. Sin embargo, antes de su muerte, Pedro le dijo al jefe del pueblo que cuidara al pueblo. Y a otro amigo, le dijo: “Si es la voluntad de Dios, seré asesinado por la fe. Yo soy un hijo de la iglesia y por lo tanto para la iglesia voy a morir. ”

El Papa Juan Pablo II beatificó a Pedro To Rot el 17 de enero del 1995 en Papua Nueva Guinea. El día de la fiesta del beato Pedro To Rot es el 7 de julio.

En los Estados Unidos, cada otoño, celebramos el trabajo de los catequistas como el beato Pedro To Rot y damos gracias por los miles de personas que dedican su tiempo y talento a enseñar la fe católica cristiana a niños, jóvenes y adultos.

Y hoy, recordamos especialmente uno de los elementos clave de nuestra fe que los catequistas de todo el mundo pasan a otros: debemos perdonar a quienes nos hacen daño, porque sólo cuando perdonamos, podemos esperar perdón.

Y estas son las buenas noticias que tengo para ustedes en este Vigésimo Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario, 2017.

                                                                                                                                               

Story sources:

  • “Bl. Peter To Rot.”  Catholic Online – Saints & Angels, no date.
  • Contributors to Wikipedia. “Peter To Rot.”  Wikipedia: The Free Encyclopedia, 1 June 2017.