Mis queridos amigos,
Este fin de semana, los cristianos católicos celebramos el tercer domingo del tiempo ordinario. En este día, escuchamos el llamado de los futuros apóstoles en el Evangelio de Mateo (4: 18-22).

Mientras Jesús caminaba por la orilla del mar de Galilea, vio a dos hermanos pescadores en el mar. Jesús llamó a ambos, Pedro y Andrés a seguirlo cuando les dijo: “Venid y os haré pescadores de hombres”. Inmediatamente, ellos dejaron sus redes de pesca y siguieron a Jesús. Mientras caminaban, Jesús llamó a los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan. Ellos también eran pescadores. Como sabemos por la Escritura, Jesús de dio el apodo a los hijos de Zebedeo, “hijos del trueno.” Ellos, también, no dudaron en seguirlo. Como a los apóstoles, también nosotros estamos llamados a seguir a Jesús por la virtud de nuestro bautismo. A pesar de que no sabemos todo lo que se requiere de nosotros, esto no debería hacer ninguna diferencia, porque creemos que “la voluntad de Dios no nos llevará donde la gracia de Dios no nos va a proteger.”

En enero de cristianos católicos estámos llamados a respetar la vida de todos los seres humanos.

Muchas personas, incluyendo a los llamados “cristianos”, no respetan a todas las personas. Con frecuencia, estas personas creen que no todas las personas deberían ser tratado con el mismo respeto debido a su raza, edad, sexo, orientación sexual, idioma, nacionalidad, condición migratoria, opiniones políticas, situación jurídica, la salud, la condición social, los bienes materiales, o lo que sea. Sólo cuando respetamos las vidas de todas las personas podemos decir que somos fieles seguidores de Jesús.

Sinceramente en Cristo,

– Padre Bob