Mis queridos amigos,
Han transcurrido doce maravillosos años desde que llegué a Santa María, y es hora de pasar al siguiente capítulo de mi vida.
Hemos hecho mucho en nuestro tiempo juntos, y debemos agradecer a Dios por permitir que esto suceda. En este tiempo hemos, conseguimos que nuestra parroquia saliera de sus deudas, expandimos nuestros ministerios, aumentamos nuestras Misas de fin de semana de 4 a 8, establecimos el Upper Room 1871, convertimos a la Iglesia de Santa María en de destino para bodas, establecimos una relación con nuestra parroquial hermana en San Francisco de Asís en Honduras, celebramos el centenario de nuestra parroquia, vimos nuestra iglesia convertirse en una basílica, se estableció el Centro de Salud Santa María, con sus clínicas médicas y dentales, se embelleció nuestro campus de muchas maneras, renombró nuestro ministerio de alcance social como, El Centro de la Hermana Isaac, creamos muchos Ministerios Hispanos que es insuperable en la Diócesis de Raleigh, se creó la Escuela de Evangelización de San Andrés, se creó y se fomentó una conciencia y cultura misionera en nuestra parroquia, creamos dos patios de juego nuevos, expandimos nuestros Ministerios Camillus , se desarrolló cursos de vanguardia en las ciencias y las artes en nuestra escuela Santa María, comenzó nuestro proyecto Columbario y Jardín Memorial y muchos otros más.
Entonces, estoy agradecido por todo lo que hemos logrado. Pero, sobre todo, estoy agradecido y orgulloso del increíble personal que tenemos y del espíritu alegre que tenemos en nuestra parroquia. Aunque no lo sepas, nuestra parroquia es vista como una estrella brillante en la Diócesis de Raleigh. Quizás esa es la razón por la que hemos aparecido en publicaciones como El Reporte Nacional Católico, católico en Estados Unidos, Field Afar y Revista de Maryknoll. Y, usted y yo seremos presentados en la próxima edición de la Revista de Maryknoll.

Una de mis metas en Honduras es establecer un pequeño centro de retiros para que los estadounidenses vengan a probar la vida de la misión. Tal vez serás uno de los invitados allí algún día. ¡Ciertamente lo espero!

Bueno eso es todo por ahora. Sepa que tendrán a alguien en las montañas de Honduras orando por ustedes y contando historias sobre los feligreses de la Basílica Santuario de Santa María.

Hasta que nos volvamos a ver, ¡que Dios te abrace a ti y a tus seres queridos en la palma de su mano!

Atentamente en Cristo,
Padre Bob