Mis queridos amigos,
En el pasaje evangélico de hoy de San Mateo (20: 1-16a), se escuchó la famosa historia del hombre que contrató a personas para trabajar en su viña. Contrató a algunos a las 8 de la mañana, otros al mediodía, otros a las 3 p.m., y otros a las 5 p.m. Al final del día, él le dio a todos el mismo salario; los contratados a las 5 p.m. recibieron la misma cantidad que los empleados que empezaron a las 8 de la mañana. Los que habían trabajado todo el día estaban enojados, porque veían esto como injusto. Pero al final de la historia, el dueño del viñedo dice: “¿Y si deseo darle a este último lo mismo que tú recibirás? ¿O no soy libre de hacer lo que quiera con mi propio dinero? ¿Estás envidioso porque soy generoso?
Esta historia tiene muchas maneras de explicarla, pero todo apunta a la generosidad sin límites y el amor de Dios por nosotros. En los Estados Unidos, por ejemplo, los irlandeses y los españoles eran como las personas de las 8 de la mañana, luego llegaron bohemios y otros europeos al mediodía. Luego vinieron los de Asia. Ahora, las 5 p.m. llegaron personas de México y las naciones de América Central y América del Sur. Todos somos iguales a los ojos de la Iglesia Católica. En lugar de estar enojados con Dios por no ser “justo” de acuerdo a los estándares humanos, debemos alegrarnos en su infinito amor y misericordia.

Este sábado 7 de octubre tendremos la Bendición anual de los animales será detrás de la rectoría de Santa María a las 9 de la mañana. ¡Los animales vivos y de peluche son bienvenidos!

Sinceramente suyo en Cristo,
– Padre Bob